
MÉRIDA, YUCATÁN. — Mientras cientos de familias yucatecas lidian con las severas afectaciones e inundaciones causadas por las recientes lluvias, los 35 integrantes del Congreso del Estado de Yucatán han iniciado un periodo de receso legislativo de tres meses, manteniendo intactos sus sueldos y prestaciones.
El periodo de inactividad en el pleno comenzó el pasado 1 de junio y se extenderá hasta finales de agosto. Esta prolongada ausencia ha desatado una ola de indignación entre la ciudadanía, que acusa a los legisladores de abandonar sus distritos en un momento de vulnerabilidad para el estado.Críticas por ausencia en las comunidades.
Diversas organizaciones civiles y ciudadanos han levantado la voz ante lo que consideran una total falta de empatía.
Las principales quejas señalan que, a pesar de la gravedad de las inundaciones en múltiples municipios y colonias de Mérida, ningún diputado local se ha presentado en las zonas afectadas para gestionar apoyos o coordinar ayuda para las familias damnificadas.
En plataformas digitales, el reclamo es generalizado. Los usuarios recuerdan con amargura el contraste del comportamiento político:”En campaña recorren las calles bajo el sol, entran a las casas y prometen el cielo con tal de conseguir el voto. Pero ahora que la gente realmente los necesita, desaparecen por completo de la vida pública”, señaló un ciudadano afectado.
El contraste entre las carencias de la población afectada por el temporal y el periodo vacacional pagado de los servidores públicos ha reavivado el debate sobre la necesidad de reformar los calendarios y las obligaciones de la legislatura local.
